Norelys Morales Aguilera

Cuando se recuerda a la Madre Teresa el amigo Marcial Candoti en su blog ha escrito un excelente post sobre ella. Yo, perdonadme, me puse a imaginar su obra grandiosa de amor y si en vez de decidirse por la India, en Calcuta, a donde solo unas extraordinarias misioneras se disponían a ir, quizás,-pienso- si se hubiera decidido por andar en estas tierras de Nuestra América, no estaría ajena a lo que tuvo que decir el Obispo Helder Camara de Brasil: “Cuando di de comer a la gente pobre, me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué la gente es pobre, me llamaron comunista”.

Estas frases de la Madre Teresa son inspiradoras y las comparto.

• Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.

• A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.

• Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.
• El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.

• El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.

• No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

• La paz comienza con una sonrisa.

• Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.

• Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.

• Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.