M. H. Lagarde.- Como la llamada opisición cubana no cuenta con ninguna credibilidad, -Martha Beatriz Roque resucita milagrosamente de las huelgas de hambre, Fariñas inventa rebeliones en cines de Santa Clara y Yoani Sánchez sueña con olas y revueltas árabes en La Habana-, a El Nuevo Herald no le quedó más remedio que echar mano, para hacer creíble su versión del “asesinato” de Juan Wilfredo Soto García, que al testimonio del pastor bautista, Mario Lleonart Barroso.
Según Lleonart Barroso, un pastor de la ciudad de Taguayabón, a 20 millas de Santa Clara, en el reporte publicado por el principal vocero de la difamación mediática contra Cuba:
“Él estaba en Santa Clara el jueves por la mañana cuando vio a Soto, un amigo y correligionario bautista que vivía en la ciudad.
El disidente regresaba a casa del hospital a bordo de un “bicitaxi” -un vehículo de tres ruedas impulsado por pedales- y se detuvo para decirle al pastor que notificara a sus amigos que la policía lo había golpeado, destacó Lleonart.
“Me acaban de golpear salvajemente en el parque”, dijo Soto, según el pastor. “Me esposaron, me cayeron a ‘tonfasos’ en la espalda”.
Lo que El Nuevo Herald, por supuesto, no dice es quién es este santo defensor de la verdad. ¿Un religioso conmovido por la injusticia, una persona honesta que conocía a la supuesta víctima de la represión policial? Nada de eso.
Si los lectores de la blogosfera revolucionaria cubana mal no recuerdan, el pastor que le cayó del cielo a El Nuevo Herald no es otro que el mismo personaje que manipuló, junto a Yoani Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, a los niños de su iglesía en el poblado villaclareño de Taguayabón, perteneciente al municipio de Camajuaní.
Según narró la bloguera Norelys Morales, en un reportaje publicado en octubre de 2009 bajo el título“Yoani Sánchez: súmele otro premio a la mentira”:
El pastor Mario Lleonard Barroso invitó a varios miembros de su congregación para “Una conferencia de Internet”. Sin embargo, de lo menos que se habló fue de la red, como esperaban, afirmó Adrián Méndez Cruz de 14 años, uno de los muchachos asistentes.
“Hablaron de los blogs de Yoani y Reinaldo (Escobar), a quienes no conocía. Además,-continuó- nos presentaron un video de personas declarándose contra la Revolución.
Me sentí incómodo. Fui engañado.”
Mientras un amigo de “los visitantes” grababa la “conferencia” a hurtadillas, el Pastor hacía fotos.
O sea, que el pastor bautista de El Nuevo Herald es otro de la pandilla de mercenarios que, de acuerdo a las orientaciones del Departamento de Estado de EE.UU., ha colaborado en “empoderar” a los ciudadanos cubanos -en este caso a niños-, con el uso de las redes sociales.
Ya se sabe, según el mandato yanqui, en qué consiste tal “empoderamiento” de la “sociedad civil”: crear, mediante el uso de las nuevas tecnologías, redes de mentirosos y difamadores al servicio de los intereses de Washington.
Norelys Morales Aguilera.- Juan Wilfredo Soto García, vinculado a grupo contrarrevolucionario, murió el domingo 8 de mayo en la ciudad de Santa Clara, a consecuencia de una pancreatitis aguda e insuficiencia renal, aquejado además de diabetes, hipertensión y una miocardiopatía dilatada, según fuentes médicas.
El doctor Rubén Aneiro Medina de la Sala de Terapia Intermedia del Hospital Arnaldo Milián de la cabecera provincial de Villa Clara, informó del diagnóstico y deceso, así como la no existencia de signos de violencia física contra Soto García.
En los momentos en que varios médicos luchaban por la vida del fallecido, fue llamado el Dr. Armando Caballero López, jefe del servicio de Terapia Intensiva, quien aplicó su amplia experiencia y constató que sus complicaciones médicas eran incompatibles con la vida. También dio testimonio de la ausencia de cualquier trauma provocado por golpeadura o agresión física.
El 6 de mayo, Wilfredo Soto García ingresó en dicho hospital al presentar dolor abdominal intenso, provocado por una pancreatitis aguda. Posteriormente se diagnosticó, además, una descompensación de otras enfermedades de base como la miocardiopatía dilatada, una hiperlipidemia (exceso de grasa en sangre), una diabetes y hepatitis crónica producto de hígado graso, según nota publicada por el gobierno revolucionario de Cuba.
Las pruebas patológicas practicadas al occiso, arrojaron una muerte de tipo natural, estableciéndose como causa preliminar: “shock multifactorial por fallo multiorgánico, debido a una pancreatitis”. No se observaron signos de violencia internos o externos.
JMÁlvarez.- Mayito Félix es pastor (cura) en Cuba. Hace tiempo se reunió con Yoani Sánchez (la muñeca del fascismo) y su vetusto marido y después dijo: “Sin darse cuenta, me halagan profundamente esos miembros de la iglesia que pastoreo y que me hacen la guerra por haberme atrevido a invitar a Yoani Sánchez para una charla sobre Internet”. Sobre Internet y sobre la buena mesa, como puede verse en la foto de abajo.
Posteriormente, ha afirmado lo siguiente sobre la muerte del “mártir de pandereta”, Juan Wilfredo Soto García (hasta tal punto ha sido burdo el montaje que agencias como Europa Press han tenido que rectificar):
“Era un hombre enfermo, pero estoy convencido de que lo que promovió su muerte fue sencillamente la paliza que le dieron (…) esas golpizas no son excepcionales, ellos (la policía) están acostumbrados a dar a muchas personas.”
Yo no he visto jamás una policía tan educada y respetuosa con trapicheros y delincuentes, como la de Cuba. Lo excepcional sería que la policía española se comportara así; sin embargo ¿qué otra cosa podría decir este curita amigo de la pareja citada, de Guillermo Fariñas -maltratador de mujeres que mantiene vínculos con terroristas de Miami- y fervoroso admirador del capitalismo asesino?
Un dato significativo: Más del 80% de la gente de Santa Clara desconoce el caso del “mártir” (por cierto, el tipo siempre estaba al acecho de turistas para el trapicheo) pese a que la televisión cubana diera la noticia. Ello demuestra que los aullidos de la “disidencia” cubana son ignorados y despreciados por el pueblo.
Si existiera el Reino de los cielos, este pastor de ovejas, de buenas mesas y mejores bebidas, tendría dificultades para obtener la Gloria y sentarse a la diestra de Dios Padre por mentiroso, glotón y calumniador. Porque esos son pecados ¿o no?
Max Lesnik.- La reciente campaña de propaganda negra montada contra Cuba en la prensa internacional por los Blogueros y Disidentes de la isla, ha sufrido un rotundo mentís con las declaraciones públicas de los familiares más cercanos de la supuesta víctima, así como de los verdaderos testigos de los hechos, según los cuales no hubo tal brutal golpiza contra un opositor cubano que murió en un hospital de la ciudad de Santa Clara. Su muerte fue a consecuencia de varias enfermedades crónicas que éste venía padeciendo desde hacía mucho tiempo.
Detrás de este escandaloso caso que ha tomado vuelo mas allá de la prensa, la radio y la televisión Cloaca de Miami, es que todo ha sido una habilidosa manipulación de el “Coco” Fariñas en su afán de protagonismo para darle la mala al resto de los Disidentes utilizando para eso la falsa versión de uno titulado “pastor” del pueblo de Tabuayabón, amigo del propio Fariñas, de la Bloguera Sánchez y de su marido “Macho Rico”. El alegado “Pastor” se prestó a decir a la prensa que estando él de visita ocasional en Santa Clara había hablado con el Disidente enfermo y que aquel le había dicho que la policía lo había matado a palos en el parque Vidal de la ciudad villareña.
La manipulación propagandística con fines políticos por parte de la prensa internacional, siguiendo la línea de la extrema derecha de Miami sobre lo que ocurre en la isla, distorsionan groseramente la realidad cubana, a lo que se añade como agravante, que en la mayoría de los casos no se publica nada o se limita la información de la versión que las autoridades cubanas ofrecen sobre los hechos. En esta ocasión y por los fueros de la imparcialidad periodística- algo que otros medios no practican- y para poner en claro lo ocurrido con la muerte de un cubano Disidente en la ciudad de Santa Clara, aquí va la versión de la prensa cubana sobre este lamentable acontecimiento que ha servido para alimentar la campaña de propagada sucia contra Cuba.
Cuba desprecia la mentira
Freddy Pérez Cabrera.- Tal como denunció la Nota Informativa del Gobierno Revolucionario, la muerte por causas naturales de un ciudadano cubano radicado en Villa Clara, continúa siendo objeto de manipulación por parte de las transnacionales de la desinformación.
Testimonios de familiares, especialistas médicos y gente de pueblo ratifican que estamos en presencia de una grosera agresión mediática.
Rosa Soto García.
Según relata Rosa Soto García, hermana del fallecido, este padecía varias enfermedades, entre ellas gota, hipertensión arterial, migraña y crecimiento del corazón, razón por la cual recibía atención médica desde hacía muchos años, reconociendo que Juan Wilfredo llevaba una vida muy desordenada y no cumplía las indicaciones de los galenos.
“Eso de que lo golpearon es una gran mentira. No tenía ninguna marca de golpeadura, todo es un invento de la propaganda contrarrevolucionaria. Estamos muy dolidos con esta campaña que se ha formado, causante de un gran dolor en la familia”, dijo al tiempo que agradeció la atención médica recibida.
“Fíjese si estamos indignados, que el día del entierro, al hijo de mi hermano, de solo 14 años, le dio tanto asco la postura de los ‘disidentes’, que les pidió que se fueran del cementerio”, asegura Rosa.
Doctor Ricardo Rodríguez Jorge.
Madelín Soto, la sobrina de Wilfredo, y a quien este consideraba como a una hija, también mostró su sorpresa por la maniobra orquestada. “Fui a verlo al hospital y no observé ninguna señal de violencia. Además, si le hubieran dado tan solo un arañazo, de seguro él me lo hubiera dicho porque yo era de su entera confianza”.
El estudiante de derecho Yasmil Pérez Rodríguez, esposo de Madelín, quien lo condujo al hospital, aseguró que el viernes 6, la hija de Wilfredo acudió a su casa desesperada, para que acompañara a su papá al médico. “Cuando llegué tenía sudoraciones, no se sentía los pies, e incluso tuvimos que bajarlo del cuarto piso en un sillón de ruedas. Una vez en la consulta del Arnaldo Milián, fue objeto de varios análisis, recibiendo medicamentos de todo tipo, sin que hubiera una respuesta favorable de su organismo. Ante su empeoramiento, lo remitieron a la sala de terapia, donde permaneció ingresado hasta su deceso”.
Agregó Yasmil que estuvo con el tío de su esposa desde las 9:00 a.m. del viernes hasta el otro día, teniendo oportunidad suficiente para conversar con él, llevarlo al baño, desvestirlo y nunca observó el más mínimo síntoma de violencia en su cuerpo, y “si fuera verdad lo que dice esa gente, de seguro él se lo hubiera contado porque entre ellos dos no había secretos”.
Yasmil Pérez Rodríguez.
El día de los hechos relacionados con la supuesta golpeadura, Juan Wilfredo estaba, como de costumbre, desde horas muy tempranas en áreas del Parque Vidal, según cuentan varios testigos, entre ellos un grupo de trabajadores por cuenta propia dedicados a la venta de flores en el lugar, además de otros obreros que laboran en la zona, quienes accedieron a narrar los acontecimientos ocurridos el día 5, en los cuales estuvo involucrado el fallecido.
Jorge Álvarez Cabrera, vendedor de flores, relató que cerca de las 9:00 a.m., escuchó a una persona gritando consignas contrarrevolucionarias y vio que era Wilfredo, a quien conocía por su habitual presencia en el lugar.
“Observé cuando dos agentes del orden público, uno de ellos mujer, lo condujeron a la patrulla, sin que hubiera el más mínimo forcejeo, e incluso, él montó por sí mismo”. Recuerda que al poco rato lo vio nuevamente en el Parque, y que Wilfredo hasta fue a pedirle “candela”, a lo que le contestó que no fumaba.
Amado Gómez Rodríguez.
Amado Gómez Rodríguez, quien también labora como florero, aseguró que ese día Wilfredo mostraba un aspecto normal, con su acostumbrada fortaleza, sin signos de la supuesta “paliza”, como refieren los enemigos de la Revolución.
Un rato más tarde se le vio entrar a un establecimiento gastronómico en los bajos del hotel Santa Clara Libre, donde merendó, según cuentan el dependiente y el lunchero del establecimiento.
Los serios problemas de salud de Juan Wilfredo Soto no comenzaron ese día, sino mucho antes, de acuerdo con los criterios del doctor Nestor Vega Alonso, especialista de Primer Grado en Medicina Interna, quien desde el 2008 atendía con frecuencia al paciente.
Recordó que ese año Wilfredo ingresó en la sala Medicina C aquejado de un edema generalizado y de presión arterial elevada. Luego, al profundizar el estudio, le detectaron una cardiopatía dilatada, algo muy grave, además de la enfermedad de la gota y diabetes mellitus, todo lo cual daba un pronóstico reservado de vida.
Precisó que varias veces acudió a su consulta con cuadros de disfunción ventricular e hipertensión arterial, así como cifras muy altas de triglicéridos, una de las causas más frecuentes de la pancreatitis, enfermedad que a la postre provocó su muerte.
De acuerdo con los criterios del médico forense que realizó la autopsia, doctor Ricardo Rodríguez Jorge, con más de 14 años de experiencia en la especialidad, la causa de fallecimiento fue una pancreatitis aguda, con focos hemorrágicos a nivel de cola y cuerpo pancreáticos, y producto de las patologías anteriores se alteraron todos los parámetros por descompensación.
Aclaró el especialista que en la necropsia no se apreciaron signos de violencia a nivel externo, interno, ni en los planos anterior o posterior. En cuanto al cráneo y cuello, eran normales, y el tórax presentaba pulmones típicos de un fumador, con un corazón aumentado de volumen.
Respecto a la versión de la contrarrevolución de que la supuesta golpiza pudo ser el detonante de la pancreatitis, aseguró que resulta imposible, y destacó que un trauma, para que llegue al páncreas, tiene que ser visible. Como se ha reconocido por el personal médico y la propia familia, Juan Wilfredo no presentaba la más mínima muestra de contusión.
Ante tantas evidencias irrebatibles, cabría preguntarse cómo es posible continuar mintiendo. ¿Acaso no basta el aval de la Revolución de más de cinco décadas sin un solo torturado, desaparecido o asesinado?