Buena calificación en asignatura de la Infamia para ABC.es y un redactor

Norelys Morales Aguilera

Si un post en un blog tiene sentido. Si un periodista y un periódico pueden ser denunciados, yo denuncio a los que reproduzco debajo, ABC.es y Hermann Tertsch, cuando hasta el The New York Times piden solidaridad para Cuba y Haití. También aquí puede leer ese artículo del Times.

Si ABC.es se respetara y respetase a los cubanos y al gobierno que se han dado, debiera ofrecer cuando menos una disculpa.

Los asuntos de España pertenecen a los españoles con su diario, pero en los de Cuba, respeto, por favor, no traiga su política que me temo no es cosa de la Madre Patria. No es hora. Cuba vive un desastre y una tragedia nacional. ¿Lo sabe este señor y los que piden y pagan?. Tal vez aspiran a una buena calificación en la asignatura de la Infamia.

MALDITA DESOBEDIENCIA
POR HERMANN TERTSCH
Sábado, 13-09-08
El muy piadoso régimen de Fidel Castro acaba de anunciar que los siete cubanos muertos durante el paso del Ike por la isla no son víctimas de este huracán. Lo son de su propio carácter. Han fallecido por «la falta de observancia de las medidas del sistema de la Defensa Civil», nos ilustra La Habana. Han muerto por desobedientes. En la dictadura más coqueta, la desobediencia tiene efectos nocivos que van desde la molestia a la defunción. Cincuenta años de experiencia lo avalan. Si en la Cuba buena de Fidel y Raúl a alguien le pasa algo malo, se lo merecía. Quién cumple las consignas del régimen, en pensamiento, palabra y obra, está a salvo de todo mal, incluido ese huracán mariconsón con apodo de presidente norteamericano. Es el poder volcado en proteger a la ciudadanía.

Da gusto saber que en Cuba como en España el poder es infalible. La propaganda allí como aquí nos sabe transmitir que la discrepancia conlleva pecado y penitencia. Allí -todos caribeños y rumbosos- los métodos de extirpación de tumores intelectuales son más teatrales. Te meten en la cárcel. Aquí, que somos leoneses y sobrios, nos apañamos con la faena administrativa, el insulto y, para los peores, la muerte civil. Aunque nuestros santos laicos compartan la condición de asesinos en serie -el Ché Guevara y Santiago Carrillo-, el clima marca aun la diferencia. Eso sí, somos hermanos. Las miserias nos las impone el cruel imperialismo americano. Ante tamaña vileza, los obedientes saben que hay que comer patriotismo. Nuestro vicepresidente Solbes, todo un valiente, ha descubierto en la ancianidad del funcionario, el mensaje juvenil de Pol Pot. Antes negaba una crisis. Hoy recomienda una recesión para «limpiar» la economía. Quien proteste o muera en el experimento, mal hecho. «Habrá desobedecido las órdenes del sistema de Defensa Civil».

The New York Times. Editorial

Ayuda para Cuba y Haití

La cadena devastadora de huracanes y tormentas tropicales que ha azotado al Caribe desde el mes pasado; Fay, Gustav, Hanna y Ike; ha dejado cientos de muertos y decenas de miles de personas heridas y desplazadas en Haití. Las cosechas del país parecen haberse arruinado. En Cuba, Gustav y Ike destruyeron o dañaron cientos de miles de hogares. La quinta parte de la población fue evacuada a terrenos más elevados.

La magnitud de la devastación requiere una campaña de ayuda extraordinaria que, hasta ahora, no está ocurriendo. Aunque Ios Estados Unidos le ofrecieron ayuda de emergencia a Haití, no han hecho lo suficiente con una nación pobre, con la cual EE.UU. tiene la responsabilidad moral de ayudar. Asimismo, la obsesión peculiar de la administración Bush con un embargo comercial obsoleto y que busca llenarles los bolsillos a los anticastristas de línea dura en Miami interfiere con el envío urgente de la ayuda necesitada para Cuba.

Washington anunció, la semana pasada, 10 millones de dólares en asistencia para Haití. Envió el barco de asalto anfibio Kearsarge, que transportó helicópteros y aviones, para cooperar en la gestión de ayuda. Es un buen comienzo. Pero Haití, el país más pobre del Hemisferio Occidental, necesitará más. Solo la mitad de la ayuda estadounidense son fondos nuevos; el resto es desviado de otros programas necesarios menos urgentes. La ONU ha solicitado más de 100 millones de dólares para apoyar a aquellos afectados por la tormenta.

La ayuda para Cuba se ha complicado por las políticas anticuadas de la guerra fría. Los Estados Unidos han ofrecido solamente, hasta el momento, 100 000 dólares en ayuda (el subrayado es del blog. Ver nota); con la promesa de aumentarla si Cuba permite la entrada de un equipo estadounidense para evaluar los daños. La Habana la ha rechazado tontamente (*). Y EE.UU. se niega a relajar temporalmente aspectos básicos del prolongado embargo comercial para ayudar a Cuba a lidiar con la emergencia.

El Departamento del Tesoro incrementó el límite de dólares que las organizaciones autorizadas a trabajar con los disidentes cubanos pueden enviar a Cuba. Pero Washington no acepta la solicitud de Cuba para comprar materiales de construcción con el fin de reconstruir casas y reparar la red eléctrica destrozada. No permitirá que Cuba compre comida de EE.UU. a crédito, y hasta ahora, se ha negado a levantar las restricciones sobre el dinero que los cubanoamericanos pueden enviar a sus familiares.

Consideramos que el embargo contra Cuba es una de las políticas más mal dirigidas que uno pudiera concebir. Le da credibilidad al régimen en La Habana mientras contribuye a la miseria de cubanos ordinarios; todo por el bien de algunos electores en la Florida. Pero ni siquiera le estamos pidiendo a la administración Bush, que levante el embargo para siempre. Lo que hay que hacer para aliviar la crisis causada por las tormentas es eliminar temporalmente todas las restricciones sobre las remesas privadas y el flujo de ayuda privada a Cuba.

*Nota del blog

Cuba no ha rechazado “tontamente” la ayuda del gobierno de Estados Unidos. Lo que no aceptó fue ninguna condicionalidad.

La Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) ofrece ahora “ayuda humanitaria” al pueblo de Cuba por cien mil dólares, mientras que para la subversión contra este mismo pueblo asignó este último año 45 millones de dólares del presupuesto del Gobierno norteamericano. Sin comentario.

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