¿Por qué una cruzada mediática de Bush contra Cuba?

El venidero 29 de octubre la Asamblea General debatirá por decimoséptima ocasión un proyecto de Resolución contra el Bloqueo, que el pasado año obtuvo el voto favorable de 184 de las 192 naciones miembros de la ONU.

Pese a que la actual administración de la Casa Blanca levantó en los últimos días una cortina de humo para intentar esconder su rancia conducta anticubana, miles de voces en el mundo se han alzado nuevamente y con mayor fuerza frente a la guerra económica, financiera y comercial que Estados Unidos aplica a la mayor de las Antillas.

Para ello el gobierno del mandatario George W. Bush emprendió una cruzada mediática, utilizando sus poderosos medios propagandísticos, dirigida a procurar hacer ver que las autoridades de La Habana habían rechazado la hipócrita ayuda norteamericana.

Washington planeó encubrir su frustrado cerco a Cuba pregonando por doquier que estaba en disposición de brindarle ayuda, con cifras insignificantes de dinero si se sabe que dan millones para la subversión en la Isla, además de mentir sobre supuestas licencias otorgadas a empresas norteamericanas para vender productos agrícolas a La Habana.

Al mismo tiempo, Washington hizo silencio, postura que mantiene actualmente, ante la respuesta reiterada de Cuba de que al menos suspendiera temporalmente el bloqueo y le permitiera comprar productos necesarios para enfrentar los graves daños ocasionados por cuatro eventos meteorológicos, los más destructores los huracanes Gustav e Ike.

La campaña propagandística estadounidense, desmontada por el gobierno cubano, tiene el propósito de tratar de desviar la atención sobre las insistentes demandas de la comunidad internacional para que se ponga fin al arreciado bloqueo contra la mayor de las Antillas.

La Casa Blanca emprendió esa contienda mediática precisamente un mes antes de que en la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) se someta a votación nuevamente un proyecto de resolución contrario al asedio que Washington mantiene hacia Cuba.

El venidero 29 de octubre la Asamblea General debatirá por decimoséptima ocasión el referido proyecto, que el pasado año obtuvo el voto favorable de 184 de las 192 naciones miembros de la ONU.

¿El pronóstico?. Votación adversa para Estados Unidos y su bloqueo. Cuba continuará su recuperación con las energías de los cubanos y la solidaridad internacional, que lamentablemente no llegó del gobierno de Washington. Es una pena que en el sistema ¨democrático¨ de las Naciones Unidas con que contamos hoy, la opinión abrumadora de los países en Asamblea General no tiene mandato para ser cumplido, y menos aún, por los que se creen dueños del mundo. Así vamos.

USAID, arma clave de la guerra sucia contra América Latina

Creada en 1961 con fines aparentemente legítimos, la USAID depende oficialmente del Departamento de Estado con un presupuesto de 850 millones de dólares anuales.

Posee en la actualidad agentes en 16 países de América Latina y del Caribe donde realiza acciones – además de sus numerosas otras operaciones estratégicas en distintas partes del mundo.

Al confesar que ha perdido desde rato el control de sus finanzas, la USAID encubre el carácter odioso del conjunto de sus actividades. Fiel ejecutante de los planes de la CIA, ferviente colaboradora de los propósitos secretos del Departamento de Estado, la Agencia para el desarrollo de los Estados Unidos es una de las principales armas del imperio para mantener su dominio sobre lo que acostumbró a designar como su patio trasero.

En una declaración redactada en términos escrupulosamente escogidos, que difunde con una extraordinaria discreción, la USAID confiesa públicamente haber dilapidado el dinero del contribuyente en su guerra sucia contra Cuba. Lo hizo frente a las amonestaciones de unos congresistas escandalizados y las embarazosas revelaciones surgidas de las auditorías de algunos de los grupos contrarrevolucionarios a los cuales regala decenas de millones de su enorme presupuesto.

La USAID es esta misma agencia federal norteamericana encargada de engrasar a golpe de decenas de millones la subversión y el espionaje en Cuba que el gobierno Bush acaba de proponer a la Isla como interlocutor en una hipotética y reducida oferta de ayuda humanitaria después de los huracanes Gustav e Ike.

Con un candor inusual, cuidadosamente calibrado por sus asesores jurídicos, la llamada Agencias para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos reconoce por fin que sucesivas auditorias de su Programa Cuba por el Government Accountability Office (GAO) en 2006 y de su propio Buró del Inspector General (OIG) en 2007 “señalaron problemas con la gestión de los subsidios”.

El documento de la USAID fechado del 18 de julio y firmado por el Ayudante del Adjunto administrativo Stephen Driesler, confirma todo el cinismo de este aparato privilegiado de la guerra sucia llevada por la administración norteamericana no solo contra Cuba sino contra el conjunto de América Latina.
Mientras reconoce su total irresponsabilidad en el manejo de fondos públicos supuestamente consagrados a la ayuda humanitaria internacional, intenta encubrir las actividades delictivas de unos de los numerosos operativos de la CIA que patrocina como directores de proyectos.

El documento expresa “para generalizar” que las auditorías “encontraron que existían problemas de control interno a la vez en la gestión de los subsidios por la USAID y la capacidad de los subsidiados”.

Por supuesto, no recuerda que el escándalo de los sucesivos casos de corrupción en esta organización – el solo Frank Calzón del Center for a Free Cuba “desapareció” a 500 000 dólares – fue tan grande que provocó el año pasado la salida intempestiva del más alto funcionario para América Latina, el bien llamado Adolfo Franco, y de su brazo derecho para Cuba, David Mutchler, ambos implicados hasta el cuello en el fraude.

Al señalar como el Grupo de Apoyo a la Democracia (GAD) acaba de reconocer como uno de sus empleados empleaba una tarjeta de crédito de esta seudo ONG para realizar unas compras personales, la declaración intenta minimizar la extensión del fraude atribuido a este beneficiario de sus bondades.

De la misma forma que evita toda referencia a Freedom House, uno de sus subsidiarios más estratégicos, que educó a Calzón en el arte de desaparecer fondos. Fachada de la CIA y del Departamento de Estado, Freedom House es famosa por haber sostenido durante años en Centroamérica, operaciones encubiertas contra el gobierno sandinista de Nicaragua y apoyado al partido ARENA en El Salvador y sus escuadrones de la muerte.

Fuente: Patricio Montesinos y Jean Guy Allard

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