¡Finalmente… salió Obama!

Norelys Morales Aguilera

presidentobamaDos años, 2.500 millones de dólares, centenares de discursos, más insultos de los que se pueden contar y, ¡Finalmente… salió Obama!, parafraseando el titular del The New York Daily News, uno de los tantos periódicos norteamericanos que reseñaban la elección presidencial.

“En este momento decisivo, el cambio ha llegado a América”, dijo Barack Obama en el discurso posterior a conocer que había sido elegido como Presidente. “América es el lugar donde todo es posible”, comentó. “América ha lanzado un mensaje al mundo”.

Con semblante serio, conteniendo la emoción, el candidato demócrata agradeció a familiares y ejecutivos de su campaña electoral. La impresión de algunos observadores es que Barack Obama ya había previsto este momento en su pensamiento, reportan desde Nueva York.

El discurso en Chicago fue leído y no aportó nuevos conceptos que no fueran repetidos durante la campaña. La cobertura al suceso en Estados Unidos fue total. Salió junto a su familia. Estuvo también acompañado de Joe Biden y su familia. Todo fueron sonrisas y gestos de emoción, aunque Obama en ningún momento perdió la compostura.

A Barack Obama el mundo debe mandarle el mensaje de George Washington: “Observad buena fe y justicia con todas las naciones. Cultivad la paz y la armonía con todas. La religión y la moralidad mandan esta conducta.”

Por su parte, el aspirante republicano John McCain reconoció la victoria electoral de su contrincante demócrata y catalogó el resultado de histórico durante un discurso en la ciudad de Phoenix.

“Hemos llegado al final de un largo viaje, el pueblo estadounidense ha hablado y ha hablado con claridad”, dijo McCain ante cientos de personas que demostraron su pesar durante un acto final en el centro de campaña republicana.

El senador por Arizona reconoció la especial significación que tiene para la comunidad afronorteamericana la elección de su rival demócrata, y dio por cerrada una etapa de injusticias raciales que “mancharon la reputación de la nación”, de las cuales él mismo no estuvo exento durante la sucia campaña que hiciera frente a Obama.

Pese a que la carrera hacia la presidencia estuvo plagada de anécdotas, estrategias, publicidad científica, seguridad inusitada, etc., sin dudas llamarla histórica no está fuera de lugar, en principio porque un hombre de raza negra entrará en la Casa Blanca.

Los temas principales que se han citado son la economía, la guerra, el terrorismo, la atención de la salud, la energía… pero la estrella ha sido la crisis financiera, que cambió todos los paradigmas y hasta el diseño de la contienda republicana, que en otras circunstancias se habría afincado sus ataques a Obama.

Muchos asuntos en los que Estados Unidos tiene responsabilidad internacional fueron ajenos a los norteamericanos y el mundo espera respuestas de la nación más privilegiada en Bretton Woods, base de muchos problemas actuales.

Quizás por ello, numerosos entusiastas del modelo norteamericano y quienes creen en la perfección de esa democracia, debieran atemperar sus ilusiones.

Los demócratas lograron la mayoría en el Senado de Estados Unidos al ganar al menos 54 escaños, mientras los republicanos suman 33, según las proyecciones de las televisoras CNN Y Fox News.

Los demócratas ganaron tres escaños en la cámara alta, ocupados anteriormente por republicanos, números que podría aumentar.

Según resultados extraoficiales, citados por TeleSur:

En el estado de Maine Obama obtuvo 67 por ciento y McCain 33 por ciento.

En New Hampshire Obama tuvo un 60 por ciento, McCain 40 por ciento.

En Vermont Obama tuvo el 67 por ciento, McCain 32 por ciento.

En Massachusetts Obama obtuvo el 56 por ciento.

En Connecticut Obama obtuvo 83 por ciento, McCain 16 por ciento.

Para el estado de Oklahoma Obama 40 por ciento, McCain 60 por ciento.

En Kentucky Obama obtuvo 48 por ciento, McCain 51 por ciento.

En Tennessee Obama obtuvo el 33 por ciento, McCain 66 por ciento.

En Carolina del Sur Obama tuvo un 48 por ciento, McCain 51 por ciento.

Bush, batiéndose en retirada se ocultó frente a su única promesa real cumplida: unir al país, solo que contra él, al implantar récord de impopularidad en la historia de los Estados Unidos.

El fin de la era Bush debe ser un hecho, pero lo que está por probar es que el nuevo presidente pueda cortar tan rápido como se requiere con un legado que iniciaron Reagan y los republicanos, apoyados en la cobardía política de los demócratas, durante las últimas décadas.

Una hora antes de ser conocido el triunfo de Obama, “Yes, we can”, como una especie de grito de guerra de Obama se propagaba por las calles de Chicago. Los demócratas lo veían hecho. Ahora lo tendrán que demostrar.

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