La historia: borrón y cuenta nueva

8ea94929cf3f1f4a62e5d7c3d93d847a38c59549Omar Segura.– Recién finalizó la breve visita del presidente Barack Obama después de haber transcurrido 88 años de un hecho similar, aunque con diferentes protagonistas y contextos.

Al intervenir ante representantes de la sociedad civil en Cuba este 22 de marzo, Obama, entre otros muchos temas, expresó que no quiere quedar atrapado en la historia. Prácticamente ratifica el mismo concepto vertido en la Cumbre de Panamá y refutado por varios presidentes latinoamericanos. O sea, que nos insta a asimilar todo lo ocurrido como “borrón y cuenta nueva”.

A esos efectos, si nos atenemos a ese pensamiento, este viaje de Obama a Cuba podríamos equipararlo con una versión pacífica del desembarco de los Rough Riders en Daiquirí aquel 21 de junio de 1898 para “ayudar” a los cubanos a combatir al ejército español y “darnos la libertad”, después de que los descalzos y mal armados mambises habían hecho la más dura y principal parte del trabajo.

¿Debemos entender que, como entonces a nuestros mambises, nos ofrecen entregar nuestras armas a cambio de un beneficio económico que no resolverá totalmente nuestros problemas y necesidades?

¿Es decir que nos vamos a gobernar cuando en realidad otros tomarán las decisiones por nosotros?

¿Se redactará entonces una nueva variante de Enmienda Platt o Tratado de Reciprocidad Comercial en el que unirán a sus demandas, además de mantener la Bahía de Guantánamo, que les otorguemos los derechos de usufructo y explotación de otra bahía, que se me antoja la del Mariel?

Si la primera, ilegalmente ocupada hoy, les sirvió como punta de lanza en la defensa de sus fronteras, intereses y como parte de su instrumento de dominación, que abarcaba entonces -ya no- a todo este hemisferio. La segunda les aseguraría una potencia en la defensa de sus intereses económicos, y de dominación y control de las rutas comerciales del área.

Para lograr esta amnesia histórica, ¿los cubanos debemos “formatear” el “disco duro”? Imposible, nuestro cerebro no fue diseñado con ese programa.

Quien olvida y descarta el pasado no sobrevive a su error. No se puede forjar un futuro sin remitirnos al pasado, lo que no significa en ningún modo volver a etapas negativas del pasado. Al pasado recurrimos para tener conciencia de nuestras raíces, de sus luchas; valorar lo hecho y lo pendiente de hacer; del pasado obtenemos experiencias que posibilitan no incurrir en los mismos yerros, en aras de mejorar nuestras decisiones y acciones.

Al tiempo que convoca a echar de un lado la historia, Obama se sirve de ella para repetir, por otros métodos y otras vías, el objetivo supremo de la política de Estados Unidos hacia la Isla, manifestado por sus gobernantes aún desde antes de que se proclamaran como nación.

Reconocemos la valentía del presidente Obama al dar este paso de buscar un camino para resolver un conflicto que ha durado más de medio siglo y no fue creado por nosotros. Vemos y reconocemos lo positivo de las medidas hasta ahora adoptadas por esa administración, au cuando no cubren las expectativas. Conocemos y estamos conscientes de que su gestión choca contra un muro de conservadurismo con algunas dosis de revanchismo por parte de ciertos grupos enquistados en ese Gobierno. Podríamos inferir de las palabras del Presidente estadounidense que hubiera una dosis de buena voluntad y comprensión hacia la situación cubana y sus deseos de mejorar las relaciones y la economía en beneficio de nuestro pueblo, pero no podemos olvidar que Obama no habla por él, habla por lo que él representa y a quienes representa, que no es precisamente y en mayor escala al pueblo estadounidense, contra el cual no albergamos ningún tipo de rencor o reserva.

Remitiéndose a nuestro Héroe Nacional, que tanto conoció y habló del imperio por haber vivido en sus entrañas, Obama nos ofrece una rosa blanca en símbolo de sincera amistad. Pero esa rosa blanca, por el momento, es de artesanía. No nos parece natural. No tiene olor. Y los cubanos tenemos muy buen olfato.

2 pensamientos en “La historia: borrón y cuenta nueva

  1. Pingback: La storia: dimenticare e reiniziare | progetto cubainformAzione

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