Cuba libre, soberana y socialista en las narices del imperio

Miguel Díaz-Canel Bermúdez.- Eso somos. Y en ese somos que entraña una alta cuota de resistencia y creatividad heroica, al cierre de otro año difícil, llegó el momento de felicitarnos.

Las actuales generaciones de revolucionarios se están probando en la pelea. La historia de Cuba está preñada de episodios de resistencia insuperables, pero ninguno de nosotros, desde las actuales responsabilidades, habíamos vivido años tan plagados de desafíos y amenazas. Vencerlos es una proeza.

Rememoremos las batallas: Bloqueo reforzado con 243 medidas adicionales en medio de una pandemia con picos escalofriantes de contagiados y fallecidos, saturación de hospitales, escasa disponibilidad de medicamentos y déficit elevado de oxígeno terapéutico; problemas en la generación eléctrica; desabastecimientos de productos de primera necesidad, altos precios, crisis global en la transportación de mercancías; Guerra de IV Generación, apoyada en una campaña de descrédito vil y calumniosa contra las heroicas brigadas médicas, contra las leyes en curso, contra cada medida o acción de resistencia, contra el liderazgo revolucionario, contra las familias.

Adicionalmente, y tratando de fragmentar a una sociedad que debe su existencia a la unidad, han hecho todo por arrancarle el alma a la Patria, acosando a sus artistas y poniendo en venta el servicio de algunos a las peores causas.

Creyendo que la acumulación de esos factores bastaría para concretar el anhelado estallido social, se puso en marcha un plan desestabilizador que aún no ha cesado. Ese plan debía alcanzar su clímax el 15 de noviembre pasado. En algunas plataformas digitales se habló incluso del último día de la Revolución Cubana; sin embargo, fue el último día de una obra muy ensayada que nunca llegó a estrenarse.

En razón de la fuerte campaña a su favor adquirió cierta notoriedad el articulador del acto teatral interrupto, que ahora sus empleadores tratan de usar poniéndole cámaras y micrófonos por dondequiera que se mueve. En lo que algunos analistas llaman “la miamización de Madrid”, la derecha dura de la vieja metrópoli, está compitiendo con los impresentables políticos anticubanos basificados en Miami.

Detrás de esta nueva temporada teatral hay un antiguo y pérfido propósito: restaurar la “Posición Común” que tan mala memoria dejó en la política europea, en tanto la subordinó obedientemente a los mandatos de Washington contra Cuba.

El “temido fantasma” del comunismo ha vuelto a recorrer el mundo con la creciente derechización de la política europea. Los excesos que impulsó el neoliberalismo ya no se sostienen, pero los grupos económicos privilegiados se niegan a corregir las profundas desigualdades que el libre mercado acentúa sin piedad y usan todo su poder económico y mediático para espantar las alternativas.

La orden es atacar a cuantos cuestionen el statu quo, evitando por todas las vías que el socialismo pruebe sus posibilidades, su viabilidad. Y Cuba, con sus jóvenes, está en la primera fila de la vanguardia revolucionaria, empeñada en probar que sí es posible un modelo diferente de sociedad, donde el hombre no sea depredador, sino un elemento de concordia, equilibro y sostenibilidad.

El solo hecho de que hayamos llegado hasta aquí, con los férreos candados de 62 años de bloqueo en la puerta de casi todas las oportunidades, dice mucho sobre lo que podríamos conquistar sin esos obstáculos.

Sin duda hemos errado en ocasiones, nos movemos con excesiva cautela para impulsar cambios que requieren urgencia, pero cualquier intento de juzgarnos exige, en primer lugar, un análisis de lo que Cuba puede hacer cercada y acosada por la mayor potencia de la historia.

Los articuladores de las campañas contra Cuba se empeñan en convertir en marcas determinadas fechas escogidas y fabricadas como símbolos contra la Revolución. Se exalta la narrativa en torno a disturbios y se premia generosamente a los narradores, mientras se pretende condenar a Cuba por encarcelar y enjuiciar a quienes participaron en los hechos vandálicos que sus propias redes dispersaron por el mundo creyendo entonces que eternizaban un fin que no llegó.

https://www.presidencia.gob.cu/es/presidencia/intervenciones/discurso-pronunciado-en-la-clausura-del-iii-pleno-del-comite-central-del-pcc/

Publicado por

norelys morales aguilera

Periodista y escritora cubana

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